lunes, 2 de mayo de 2016

Reviviendo

Que tal, gente. Mejor me pongo a escribir en mi blog, porque me tinca que algunas personas se van a empezar a quejar muy pronto... y no estoy para quejas... estuve bastante desaparecida, pero era necesario, tenía chorromil cosas que hacer y, sobre todo, en las que pensar y necesitaba este espacio.




Creo que nunca antes añoré el otoño tanto como este año. Debe ser, porque no tuve vacaciones o porque este año el otoño está ultra mega lleno de cosas BUENAS. Lo escribo así, con mayúscula y con mi mejor cara de éxito. En serio, tengo una cara para eso, las que juegan volley conmigo lo saben.

Lo primero y lo más importante, es que bajó la temperatura hace un tiempo ya y la vida es bella de nuevo. Aunque sé que aún quedan algunos días calurosos, ya no quiero suicidarme y mi cabeza ya está mostrando los primeros signos de desinflamación, activación y cordura. Además, ya tuvimos las primeras lluvias de la estación, con truenos y todo, tal como debe ser. ¡Que placer más grande!

Lo segundo, mi vida laboral está tomando un giro inesperado. No ha sido fácil, al contrario, es un giro medio forzoso, pero creo que muy necesario. Lo considero un plan del universo un poco brusco y maquiavélico, pero muy conveniente para poder lograr y concretar cosas que están ahí, en la puerta del horno, pero parece que faltaba un empujón para poder hacerlas. Me dio fuerte el empujón, pero empujón al fin y al cabo, que es lo importante. Espero que todo resulte bien y que pueda hacer todo lo que pretendo hacer sin tener que dejar nada de lado.

Lo tercero, mi mundo fotográfico se está poniendo súper interesante. Me piden cosas entretenidas y estoy de a poco ganando terreno en este aspecto, sólo que ahora siento que es de forma exponencial. Mi curso está por salir. Ya quiero lanzarlo, pero ¡¡¡yaaaaaaaaaa!!! Además, tengo la posibilidad de hacer otras clases también, ésta fue una sorpresita que recibí hace poco un día cualquiera en la mañana bien temprano. Así da gusto empezar un día laboral, de esa manera pasa a segundo plano el hecho de que me he mordido el labio 875 veces en el mismo lugar y tengo una especie de zona tipo hamburguesa que me duele infinito y que me tiene decidiendo si tomo sopas un par de días o qué, porque siento que en la mordida 876 me voy a tragar un trozo de mí misma y no puedo, porque soy vegetariana.

Cuarto, como cumplí diecitreina años en marzo, me voy a autoregalar una escapada de emergencia, porque la estoy necesitando más que al mismísimo aire para respirar, porque, a pesar del renacimiento neuronal que estoy teniendo gracias a la llegada del otoño, mi necesidad de mirar verde, mirar lejos, respirar oxígeno (sin smog), estar sola y estar en silencio, va más allá de lo imaginable. Ya ni el café me hace tanto efecto, nunca pensé que lo diría, pero es verdad, debo reconocerlo. Mi amada droga, el elixir de mi vida... ya no me hace el mismo efecto que me hacía antes y eso es PREOCUPANTE. No quepa duda que volveré con fotos increíbles, porque el lugar adonde voy es de una belleza extrema.

Y por último, así como para buscarle la quinta pata al gato, siento que estoy en un período de mi vida súper entretenido y sintiendo eso que dicen de que uno atrae lo que uno es, frase cliché, pero no por eso menos verdadera. Todo está tomando un equilibro bastante placentero, mis retoñas, mis fotos, mi volley y mis tribus, a las que no les falta ni sobra nadie, por el contrario, con nuevos integrantes que no pensé ni en un millón de años que integraría a mis clanes. No quiero ponerme misteriosa, pero digamos que hay situaciones nuevas, buenas, felices, entretenidas y beneficiosas en mi vida. De esas que uno cree que en verdad no existen y hasta te ríes de ellas, pero después te das cuenta de que sí... y dejas de reirte y empiezas a sentirte estúpida.

Rosa me dejó el tema de las tribus pegado en la cabeza y ando repitiendo la palabra por todos lados. Cuando fui a reclamarle por ésto, me di cuenta de que andaba desaparecida y de que se traía algo entre manos. El otro día, finalmente reapareció con un proyecto muy entretenido para las que nos gusta tejer y los DIY, así es que aconsejo pegarse una vuelta por su página haciendo click en su nombre. Bueno, Rosa, por favor, publica algo con alguna palabra igual de pegajosa, pero que no me haga quedar como loca con todo el resto del mundo. ¡Gracias!

Y hablando de tribus, esta gente linda que verán a continuación, es parte de mi tribu más cercana: mis primas y mis hijas. Un grupo de mujeres y proyectos de mujer, de esos de los que, cuando se juntan, obtienes algunos beneficios garantizados tales como:
  • Carcajadas aseguradas como mínimo cada 5 minutos con lágrimas incluidas, equivalente a 100 abdominales mínimo.
  • Detox mental sanador.
  • Relajo total muscular.
  • Horas de terapia con el método de conversación incoherente.
  • Y taller de crítica intensiva al resto del planeta... porque nosotras somos tan perfectas, obvio. Alguna persona con la antigüedad suficiente por ahí diría que somos "grossas" (modismo chileno)... pero yo no, yo no uso ese término, yo soy muy joven para eso :P










Espero que estén teniendo una buena semana. La mía creo que terminará tomando sopa... no sé por qué me tinca que este año tomaré mucha sopa. Sobre todo de calabaza, acompañada de ensalada César de pollo (aunque algún día será con salmón quizá)..... y limonada menta...  :)

Ando misteriosa. Que odiosa, ¿no?

¡Abrazos, terrícolas!






lunes, 7 de marzo de 2016

Ahora sí..... mi clave

Últimamente, la gente me ha preguntado de forma recurrente que cómo lo hago... así es que lo voy a explicar aquí, así, cuando me pregunten de nuevo, sólo les pido el mail y les mando el link de este post y hacemos más eficiente la vida de ambos.

..."¿Cómo lo hago para qué?" pregunto yo con cara de loro en el desierto, porque claro, la pregunta es amplia, podría ser desde cómo me ordeno los rulos hasta cómo preparo el charquicán... 

Y aquí viene la parte incómoda... un par de tartamudeos mientras piensan en cómo terminar la pregunta que se arrepienten de haber hecho, después viene la cara de lástima como si yo fuera una especie de pordiosera o sobreviviente de algún holocausto... y entonces responden algo así como "bueno, vivir sola sin marido (¡OMG, sola sin marido!) educar a dos niñas, ser mamá las 24 horas, no tener trabajo, encima hacer lo que te gusta, hacer deporte, tener vida social, sin tener auto (¡OMG, sin auto!)... ¡y pensar que se te ve tan feliz!"

Si la gente fuera realmente honesta, me preguntarían: "¿Cómo haces tú para ocultar tu infinita desdicha y miseria y parecer feliz?" Bueno, a ti, que alguna vez me preguntaste alguna de estas cosas, acá van todas mis recetas mágicas, una por una:

  1. Sobre vivir sola: Fácil, arriendas o compras un departamento o una casa, lo que tú prefieras, te metes dentro y duermes ahí. Listo.
  2. Sobre no tener marido: La gente interesante, inteligente, capaz y creativa no tiene como finalidad única tener un hombre al lado y planifican su futuro para sí mismas, con o sin un hombre.
  3. Sobre educar niñas: Instinto + mi propia versión de lo que a mí me enseñaron + cosas que no me enseñaron, pero quiero agregar + paciencia + aceptar que son personas distintas a mí y no una copia de mí, por lo que podrán seguir su propio camino y cometer sus propios errores + les proporcionas alimento + educación + techo. Existen algunos beneficios como robarles chocolates en Halloween o que pasen la aspiradora, por ejemplo.
  4. Sobre ser mamá las 24 horas: No es algo que se puede dejar de hacer. No hay botón de encendido y apagado para la condición de madre.
  5. Sobre no tener trabajo: Que trabaje desde mi casa y no tenga sueldo fijo, no significa que no trabaje. Soy broker de una compañía internacional de inversiones y, probablemente, gano mucho más que las mujeres que me hacen estas preguntas tan inteligentes.
  6. Sobre hacer lo que me gusta: Yo no hago lo que me gusta, trabajo en lo que me gusta. La fotografía es algo que amo, pero también es un trabajo y también me pagan. No voy sacando fotitos lindas por la vida sólo porque sí. Invertí 5 años completos de mi vida en aprender, he hecho más de 10 cursos y sigo aprendiendo. Y por eso es que puedo cobrar (disculpa si no tengo tiempo de hacerte el favor de sacarte una foto linda para tu perfil de FB).
  7. Sobre hacer deporte: Yo no hago deporte. Soy deportista, que no es lo mismo. Compito y entreno con una finalidad específica. Lo hago todo el año, no cuando viene el verano o cuando tengo novio nuevo. No tiene nada que ver con cómo me veo en el espejo. No voy al gimnasio a hacer vida social ni a usar ropa linda deportiva.
  8. Sobre tener vida social: Paso 1, llamar a un amigo. Paso 2, juntarse con él. Paso 3, hablar. 
  9. Sobre no tener auto: No necesito de un auto ni nada material para elevar mi status social como lo hace el 90% de los chilenos. Me resulta más fácil y conveniente la combinación entre caminar, trasladarme en bicicleta y tomar un taxi, según la situación, que tener un auto. Además contribuyo con la descongestión y descontaminación de esta ciudad.
  10. Sobre que se me ve feliz: Soy feliz, no me falta ni sobra nada. Pero probablemente nunca lo vas a entender, porque ser feliz con lo que se tiene es una capacidad que pocos tenemos y no tiene relación alguna con la opinión de los demás.
  11. Bonus track: Aprender a multiplicar por cero a toda situación, trabajo, objeto, lugar, comida o persona (sobre todo persona) que no sea un aporte positivo en tu vida. Es un arte difícil de aprender, pero muy placentero cuando se logra dominar.

El hilo conductor de todo ésto, mi secreto, mi palabra clave, es la simpleza. Lo simple siempre será mejor. Lo simple siempre te hará más feliz. Lo simple siempre te llevará al lugar donde quieres estar.

¿¿¿Alguien me quiere preguntar algo más??? ¿No? Bueno, entonces les deseo una linda semana y los dejo con un par de fotos que no tienen nada que ver con este post, pero que tomé el fin de semana en un día que resultó ser épico, con 4 de mis personas favoritas de la vida (y eso que no tengo ni marido ni auto).












lunes, 29 de febrero de 2016

Dulce febrero

Querido febrero de 2016:

Hoy, en tu último día, quiero escribirte a ti, que has sido bueno conmigo. Has sido un mes de sorpresas y descubrimientos. También un mes de emociones y comprobaciones. Quisiste engañarme y partiste malo, despiadado. Quizá es porque me conoces y sabes que me gusta el camino difícil más que el fácil, sino me aburro. O quizá es porque sabes que, al final, siempre puedo. O quizá es por las dos cosas.

Y aunque no me dejaste ni sacar la reflex del bolso, me trajiste varios regalos que nunca voy a olvidar. Quizá el más importante es ver a mis hijas felices y sanas, creciendo a la velocidad de la luz y convirtiéndose en personas de esas que al mundo le hace falta. 





Me regalaste sorpresas profesionales que no esperaba y que me hacen sentir como que puedo con todo.

Me regalaste poder ver la felicidad en los ojos de una de las personas que más quiero en la vida (¡te adoro prima!) y poder celebrarlo con ella.






Me regalaste el recordar cosas de hace chorrocientos años que incluyen una caja de arroz, un bote, naipes y algunas personas medias locas (no como yo que soy super cuerda), y darme cuenta de que para ellos también fue especial.

Me regalaste enterarme de que tengo lectores silenciosos que disfrutan de mis remolinos mentales, porque me conocen y saben que lo que aquí se escribe es 100% Fla.

Me regalaste unas cortas vacaciones de 3 días, y aunque éstas incluyeron un viaje de 12 horas en bus con un gordo en el asiento del lado que se quiso pasar de listo (pobre, no sabía con quién se estaba metiendo), fueron suficientes para haber compartido con mi hermanitalindapreciosaqueadoro uno de esos momentos que son sólo nuestros, de esos que duran hasta las 3 de la mañana, que nos encanta y nos hacen bien para el alma.







Pero tu regalo más increíble: me mostraste la mejor manera de comprobar que el camino que elegí es el mejor de todos: poniendo personas nuevas en él, en las que me veo reflejada y me hacen sentir que estoy conectada a algo bueno, real, libre y sin toxicidades.








Acá hay un par de fotos de una sesión de embarazo de emergencia (criatura a punto de salir) y que resultó bastante buena a pesar del nulo estudio del lugar y de la luz.









Bonus track de los regalos de febrero: también me regalaste descubrir que los autobronceantes sí funcionan, por lo que pasé del "verde muerto" al "blanco closet" en menos de 48 horas, muy importante para alguien como yo que alguna vez fue calificada como "teta de monja" por un pariente cercano que hace poco más de un año dejó este mundo y que se burlaba siempre de mi blancura.

Gracias, Febrero, fuiste demasiado dulce...






miércoles, 10 de febrero de 2016

Mi clave

Nunca pensé que diría ésto, pero las vacaciones me hacen mal. La verdad es que aún no puedo hablar de vacaciones realmente, porque sigo trabajando como una burra a pesar del calor insoportable de estos días y, debido a ésto, jurar en vano irme a vivir de nuevo al sur. Siempre hago ese juramento con temperaturas iguales o superiores a los 32°C, después juro no irme a vivir a ningún lado y después juro no jurar más. Y así hasta el verano siguiente... Básicamente, no crean nada de lo que les diga con calor, por eso he decidido escribir hoy mientras aún hay sólo 27°C y subiendo. 

En fin, el tema es que parece que mi ser no está preparado para la inactividad. Mis retoñas están fuera pasándolo de lo lindo, yo extrañándolas a morir, y he tenido que dejar un poco de lado la fotografía (sólo un poco, por eso hace tiempo que no me aparecía por acá) para concentrarme en mi trabajo, esenormalquemedaelvildinero, así es que no es que esté de vacaciones, sino que las niñas están de vacaciones, yo sólo estoy de vacaciones de mi condición de madre, que es la que realmente ocupa el 80% de mi existencia y....... no funciono igual. 

Acá pueden ver algunas fotos de la Vic ya en vacaciones, pero antes de irse al sur...









Y acá un par de las que me manda mi hermana desde el sur como evidencia de que la retoña chica sigue viva y sana. A la adolescente de la familia es casi imposible sacarle fotos y como está en el sur con los abuelos, me escribe una vez a las mil para mentirme diciéndome que me extraña.






He leído otros blogs y parece que es normal esto de empezar el año en piloto automático, como en neutro, como en mute, como en stand by, como con las neuronas en reposo, como en velocidad crucero, como funcionando por inercia... simplemente no estoy acostumbrada a hacerme cargo de una sola cosa en la vida. Es raro trabajar en silencio y de corrido. Es raro que el tiempo me alcance. Es raro que nadie me interrumpa cuando estoy al teléfono. Es raro que la casa no se desordene. Es raro no tener que volver volando a la casa después de una reunión, porque están las niñas y mi nana se tiene que ir. Es raro que ayer haya lavado la loza sucia de 3 días y hayan sido dos platos y dos tazones. Es raro despertarse porque abrí los ojos de manera natural y no con un "mamá quiero blablabla". Todo eso es raro y a mi cuerpo le cuesta adaptarse. Mi humanidad sabe que no es normal. 

No obstante, he ido recuperando la movilidad neuronal y organizando algunas cosas de a poco. Tengo algunas sesiones fotográficas pendientes, tengo listo el lugar donde voy a hacer los talleres a partir de abril (al fiiiiinnnnnnn), estoy a punto de embarcarme en un tema interesante que involucra fotografía y otras cosas, pero que aún no puedo contar (¡madre, abstenerse del chantaje, no te voy a contar!) y me puse al día con algunas fotos para la tienda Amabile que estaban pendientes y que les muestro a continuación...








Otra cosa que he hecho estos días ha sido tejer. Sí, tejer en verano... kukú - kukú....... con las manos hirviendo tocando lana, pero es que la calma en esta casa hay que aprovecharla de alguna manera. Mis amigas me dicen que el novio igualito a Jim Caviezel no va a llegar nunca si cuando las niñas están de vacaciones, yo, en vez de salir, me quedo tejiendo como las viejas (yo, que tan sólo tengo veintidiecinueve coma nueve años). Pero qué quieren que les diga, amo tejer y nunca encuentro el espacio y la calma juntas. Gracias a mi amiga Rosa, aprendí a hacer estos corazones...





Y también hice esa gallina que es totalmente inútil, salvo por su condición de ternura y apretujabilidad...

¡Jim, acá estoy, esperándote, pero no me pidas que deje de tejer!

Bueno, y eso es todo, básicamente entré aquí a escribir absolutamente nada importante. Hoy me voy al sur por 3 días de vacaciones y a recuperar lo que me pertenece: mis hijas. Y esas van a ser todas mis vacaciones. Pero bueno, quedarse valió la pena. Pasaron cosas inesperadas, en el ámbito laboral y en otros también... 

Y para que vean que no es mentira que estoy como mal de la cabeza, el título de este post es MI CLAVE, porque iba a escribir sobre otra cosa nada que ver, pero me salió esto otro... y me da lata cambiar el título.

Felices vacaciones a los que aún no han salido. A los que están volviendo de las vacaciones, sentido pésame. A los que no van a poder salir, que disfruten Santiago sin tacos y que siempre haya mesa en los restaurantes. Y a los del hemisferio norte les deseo noches calientitas, lluvias bonitas y paisajes nevados de esos lindos que estamos acostumbrados de ver con sus fotos.






miércoles, 6 de enero de 2016

Una nueva vuelta al sol

Yo no hago recuentos a fin de año ni me pongo propósitos a principio de año. No analizo nada, no siento que algo se termina ni que comienza nada nuevo. Para mí es netamente un tema de números. Del 31 de diciembre pasamos al 1 de enero como cualquier otro día. La única diferencia, es que hay champaña, fuegos artificiales y un feriado. Los fuegos artificiales me dan lo mismo, de hecho, estoy en contra, porque les hace daño a los animales. Pero soy pro champaña y pro feriado, así es que, en ese sentido, darle una vuelta más al sol es un evento positivo para mí. 






Pero, a pesar de eso, tengo que reconocer que el 2015 fue especial. Fue el año en que terminé una lucha interna que tenía conmigo misma, en donde me auto mandé a la punta del cerro, me auto puse los puntos sobre las ies y me auto liberé de varias presiones que yo misma me tenía encima. Gracias a eso, es que hoy puedo decir que soy fotógrafo (y muchas otras cosas, pero no vienen al caso). Y hace mucho tiempo que nada me hacía así de feliz. Lo que viene para el 2016 es hacer crecer ésto que estoy armando de a trocitos muuuy chicos, para que me deje algo más que satisfacciones. Espero que también me empiece a dejar algunos pesos en el bolsillo y en cantidades más contundentes. Y así será. Dicen que hay que decretar... Así es que decreto que mi negocio de fotografía este año crece... también decreto un lente macro, un foco profesional y un novio igualito a Jim Caviezel, que sea vegetariano y le guste el vóleibol (en pedir no hay engaño)... Y también decreto que voy a conocer en vivo a mi amiga Lali de España que es la scrapera más increíble de la Vía Láctea... y si no me creen, hagan click en su nombre. 








OK, me pongo seria. Los calendarios se vendieron como pan caliente. Tenía un poco de susto al principio, ya me veía tapizando mis murallas con los calendarios, haciendo avioncitos, usándolos de abanico e iniciándome en el bello arte del origami, pero la verdad es que recuperé la inversión como en dos segundos y medio y también gané, y aunque aún me quedan algunos y regalé muchos también, la experiencia de hacer algo con mis fotos fue súper entretenida y para el 2017 ya tengo pensado cómo los voy a hacer, qué fotos voy a usar, los temas, las composiciones, formatos, cómo comercializarlos, todo... se me ocurrió todo en un ataque de creatividad que me bajó el otro día en un episodio en el que están incluidas algunas buenas personas, música, comida y alcohol... (no se aceptan preguntas. Conformarse sólo con que esta vez tuve una epifanía y la recordé, lo que constituye un gran logro). En mi cabeza, mis próximos calendarios se ven súper lindos. Que ganas de poder hacerle un pantallazo a mis pensamientos y mostrarles... o mejor no... no vaya a ser que se me pasen de largo algunas cosas que deben permanecer sólo en mi mente... ¿Están viendo la aureola sobre mi cabeza, cierto?








Estas fotos que están viendo fueron hechas con mi celular. Nos fuimos con mi amiga Mireille y nuestras retoñas (las mías humanas, las de ella, humana y canina) a la playa a recibir el nuevo año. Partimos el día 30 en la tarde y llegamos a la 1:30 de la mañana y ustedes se preguntarán cómo es viajar con un perro... bueno, la verdad no lo sé, porque esta perrita tiene la misma personalidad que un bolso, si le pones un par de tirantes, te lo cuelgas y listo. Cero ruido, cero movimiento, cero ladrido, hasta se me olvidaba que íbamos con ella. Mi mamá nos esperaba despierta y con mango sour frío y servido para dormir bien. Surtió efecto, porque me desperté exactamente en la posición en la que me acosté y creo que en vez de dormir caí en coma. 








Obviamente llevé mi cámara, la idea era hacer fotos increíbles, pero la logística fue media extraña y no me dio como para pasear tranquila con cámara en mano. Que suerte esto de que con los celulares hoy se puedan hacer fotos decentes. Obvio que tienen limitantes feroces, pero son súper salvadores. Y ya saben lo que dicen, la foto la hace el fotógrafo...







Sólo me queda contarles que se me cayó el celular al wc, lo que es un asco, pero el universo me tuvo compasión y el hecho sucedió antes de que hiciera lo que tenía que hacer y menos mal el escenario fue el baño de visitas de la casa de mi amiga Sandra, que lo tenía impecable, y no un baño público, porque creo que si así hubiera sido, lo dejo no más en su triste lecho de muerte. Pero, en cambio, me aventuré a sacarlo agarrándolo de la única punta que quedó fuera del agua y hacer toda la vaina de la bolsa de arroz, secador de pelo... total, la cosa terminó en que se metió un arroz en el lugar de conexión con el cargador, pero mi hija adolescente logró sacarlo. Así es que tuve que pasar por el parto de trillizos cabezones que significa ir en este país a una tienda de VTR, la empresa con la que tengo cuenta, para obtener uno nuevo. Días después, el celular revivió mágicamente y en perfectas condiciones, como si nunca hubiera pasado nada, así es que ahora tengo dos... 

Bien, terrícolas, es hora de enfrentarse al laburo. Un abrazo a todos, que tengan una linda nueva vuelta al sol.






sábado, 19 de diciembre de 2015

Mi lado oscuro

Últimamente, algunas personas con las que mantengo contacto a través de la fotografía, blog e Instagram, pero que no conozco personalmente, me han dicho que transmito mucha buena onda y energía y que, aún sin conocerme, se dan cuenta de que soy positiva y alegre. Sí, es verdad. Pero puede que hoy, cambien de opinión.

Generalmente, cuando me siento aquí a escribir cosas, la información hace taco para salir de mi cabeza y la velocidad de mis dedos no alcanza a la de mis pensamientos. Pero hoy.... hoy es de esos días en que algo me molesta y no sé qué es y como no sé qué es, no sé que diablos escribir. En serio, este post lo empecé ayer... y éste par de frases es todo lo que tengo. Y mientras más lo pienso, más estúpido lo encuentro, porque, realmente, sigo con la racha de cosas buenas que me han pasado en todo ámbito de cosas y no logro descifrar qué me pasa. Como que tengo ganas de que alguien venga a provocarme para tener una excusa para mandarlo a la silla eléctrica.... ¡¡¡Grrrrrrr!!! ;(

Me he pasado todo el día sin hacer absolutamente nada y eso que tenía planes que iban desde ir a visitar a mi gato que no es mío, pero sí es mío, hasta hacer compras navideñas. Odio ésto, lo detesto. Me carga no saber. Una cosa es estar enojada por una razón específica, lo que tiene como beneficio que puedes actuar en consecuencia o buscar una solución, y la otra muy distinta es no soportarme ni a mí misma y no saber por qué..... ¡¡¡Grrrrr x 1.000!!! ;(

Las listas siempre ayudan, voy a hacer una reconstitución de escena desde ayer (que fue cuando partió la idiotez) hasta hoy y nombrar las posibles causas:

  • Me suspendieron una reunión... no es eso.
  • Terminaron los entrenamientos...... en parte, puede ser.
  • Leí en un mail un nombre que me carga recordar......... quizá.
  • Me tiene estresada no encontrar el momento para ir a comprar los palos para hacer el bendito árbol de Navidad... nop. Osea, sí, me tiene estresada, pero sé que no es eso.
  • Calor... no, hoy está agradable.
  • El vecino que tiene en un balcón de 4m2 un reno luminoso escala 1:1 (tamaño natural), cantidad de luces como para iluminar un estadio y un viejo pascuero colgando de un noveno piso como queriendo suicidarse..... no. Molesta, pero no es suficiente como para tenerme idiota más de 24 horas.
  • He estado demasiado encerrada estos días... puede ser.
  • Quiero cortarme el pelo y soy cobarde, no me atrevo... no.
  • Estoy aburrida........

ESTOY ABURRIDAAAAAAAAAAAAAAAAA......... ¡Eso es! 


Igual sigue siendo una estupidez, porque tengo 500 cosas que hacer y me falta tiempo para hacerlas todas....... ¿Cómo puedo estar aburrida? ¿¿¿Acaso necesito una cosa más para hacer como si el resto no fuera suficiente??? ¿Será que tengo que hacer demasiadas cosas que sólo TENGO que hacer y hay poco porcentaje de ellas que realmente QUIERO hacer? Ahora la estupidez me va a durar hasta que descifre el por qué de ésto... pero si hasta está quedándose en mi casa mi amiga del colegio y hemos compartido y conversado y pasado bien... arrrrggggg... ¡voy a enloquecer!

Bueno, pero para qué voy a seguir torturándolos con mala onda, porque capaz que sea contagioso y ande esparciendo la tontera por el mundo. Mejor les muestro unas fotitos que tomé a mi nueva prima (ella no es nueva, lo nuevo es que no nos conocíamos antes de septiembre) en una sesión semi flash, semi improvisada...







Y ahora me voy a trotar, porque a lo mejor sacudiendo el esqueleto algo mejora la cosa. De todas maneras cuando vuelva hago un update de este post y les cuento cómo me siento después...


Update 3 horas después: el trote me quitó toda la estupidez. También me quitó la dignidad... quedé hecha bolsa.