lunes, 29 de febrero de 2016

Dulce febrero

Querido febrero de 2016:

Hoy, en tu último día, quiero escribirte a ti, que has sido bueno conmigo. Has sido un mes de sorpresas y descubrimientos. También un mes de emociones y comprobaciones. Quisiste engañarme y partiste malo, despiadado. Quizá es porque me conoces y sabes que me gusta el camino difícil más que el fácil, sino me aburro. O quizá es porque sabes que, al final, siempre puedo. O quizá es por las dos cosas.

Y aunque no me dejaste ni sacar la reflex del bolso, me trajiste varios regalos que nunca voy a olvidar. Quizá el más importante es ver a mis hijas felices y sanas, creciendo a la velocidad de la luz y convirtiéndose en personas de esas que al mundo le hace falta. 





Me regalaste sorpresas profesionales que no esperaba y que me hacen sentir como que puedo con todo.

Me regalaste poder ver la felicidad en los ojos de una de las personas que más quiero en la vida (¡te adoro prima!) y poder celebrarlo con ella.






Me regalaste el recordar cosas de hace chorrocientos años que incluyen una caja de arroz, un bote, naipes y algunas personas medias locas (no como yo que soy super cuerda), y darme cuenta de que para ellos también fue especial.

Me regalaste enterarme de que tengo lectores silenciosos que disfrutan de mis remolinos mentales, porque me conocen y saben que lo que aquí se escribe es 100% Fla.

Me regalaste unas cortas vacaciones de 3 días, y aunque éstas incluyeron un viaje de 12 horas en bus con un gordo en el asiento del lado que se quiso pasar de listo (pobre, no sabía con quién se estaba metiendo), fueron suficientes para haber compartido con mi hermanitalindapreciosaqueadoro uno de esos momentos que son sólo nuestros, de esos que duran hasta las 3 de la mañana, que nos encanta y nos hacen bien para el alma.







Pero tu regalo más increíble: me mostraste la mejor manera de comprobar que el camino que elegí es el mejor de todos: poniendo personas nuevas en él, en las que me veo reflejada y me hacen sentir que estoy conectada a algo bueno, real, libre y sin toxicidades.








Acá hay un par de fotos de una sesión de embarazo de emergencia (criatura a punto de salir) y que resultó bastante buena a pesar del nulo estudio del lugar y de la luz.









Bonus track de los regalos de febrero: también me regalaste descubrir que los autobronceantes sí funcionan, por lo que pasé del "verde muerto" al "blanco closet" en menos de 48 horas, muy importante para alguien como yo que alguna vez fue calificada como "teta de monja" por un pariente cercano que hace poco más de un año dejó este mundo y que se burlaba siempre de mi blancura.

Gracias, Febrero, fuiste demasiado dulce...






5 comentarios:

  1. Qué mes más dulce y más bonito Flavia! Se te nota en cómo lo describes y en tus fotos vivas y luminosas. Me alegro mucho de que todo te fuera así de bien. Un besazo!
    PD. Sí, los autobronceadores funcionan ;)

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  2. Y yo que no cría en ellos!!! Son la solución a mi vida!

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    Respuestas
    1. :DDD ni falta que te hacen eres bellísima con teta de monja incluida

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